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4 motivos por los que comes tanto en fiestas y 4 soluciones.

HISTORIA

Sabes de dónde viene la tradición de comer tanto en Navidad? 

El hecho de que te pongas hasta los topes de comer todo tipo de platos en las fiestas navideñas no es una casualidad.

Todo empezó con la llegada del nacimiento de Jesucristo. Los cristianos proclamaron ese día como una fiesta de solemnidad en la que hacían ayuno y abstinencia. Comían muy poco y suprimían por completo la carne para tener el estómago vacío hasta llegar a la Misa de Gallo la noche del 24 de Diciembre. 

Cuando llegaba la Misa, la noche del 24 de diciembre, se rompía el ayuno, empezaba la celebración y todas las casas se llenaban de todo tipo de alimentos (sobretodo verduras y pescado). 

A mediados de los años 70 se introdujo el marisco como plato característico en Navidad. Lo cual era también una muestra de poder adquisitivo en las familias. 

El pavo y otras carnes blancas también eran un símbolo que hacía referencia a los más adinerados y se consideraba como un lujo en la Edad Media. 

Todo esto creó en nuestra cultura las costumbres que tenemos hoy día. Y es por eso que tenemos la tradición de llenar la mesa con tanta cantidad de comida y alimentos como  pavo, otras carnes en salsa y marisco. 

Las comidas de Navidad son LAS COMIDAS. Puede que no celebres la Navidad con regalos pero en ninguna casa falta una comida especial durante las fiestas, a que no? 

POR QUÉ NO PUEDES PARAR DE COMER CUANDO ESTÁS EN UNA CELEBRACIÓN? 

4 MOTIVOS PRINCIPALES POR LOS QUE COMES TANTO EN UNA FIESTA: 

Hay muchos motivos que hacen que comas más de la cuenta cuando te juntas con varias personas para celebrar: 

  1. La tradición. 

Voy a hablarte de la Navidad, aunque toda esa información puede trasladarse perfectamente a cualquier fiesta de cumpleaños, cena de amigos o vacaciones. 

“Solo porque es Navidad». Tener en la mente la idea de que la Navidad solo sirve para hacer regalos y comer toda la grasa, el azúcar y los refinados que existen, hace que ya entres en las fiestas con ese chip. Lo mismo sería si fuesen vacaciones o cualquier fiesta o celebración que hagas durante el año. 

La mentalidad y las creencias que tengas en referente a esto hacen que no te permitas disfrutar una comida solo por la compañía. Das más protagonismo a la comida cuando tienes la creencia de que un plan no es igual de “guay” si no hay unas copas o un picoteo acompañando. Lo importante no es comer si no divertirte y disfrutar con tus amistades o seres queridos. 

Puedes comer todo lo que quieras pero no le des más importancia a la comida que a la celebración porque eso cambia el objetivo de la fiesta y lo único que hace es alimentar tu ansiedad. 

2. Llegar con ansiedad a la mesa. 

La comida no empieza en el plato, empieza en tu mente.

Justo cuando estás llamando por teléfono o hablando con tu familia para organizar el menú de navidad o de una cena cualquiera, la mente ya está imaginando una experiencia determinada y está evocando una serie de emociones en ti. 

El 90% de las veces (si no el 99,9%) que vas a comer a casa de alguien por Navidad o que vienen invitados a tu casa, ya estás generando esa ansiedad en forma de excitación “positiva” pensando en todo lo que vas a disfrutar comiendo ese día y los platos nuevos que vas a probar.

Además la ansiedad va en aumento a medida que se acerca la hora de comer y los platos ya están puestos en la mesa. 

Has notado como en el momento de empezar a comer, todo el mundo se concentra en la comida?  A veces se puede sentir hasta una pequeña pausa por unos segundos.

En algunas casas son las autenticas “rebajas de El Corte Inglés”. Es como si sonara el pistoletazo y “Pam!»  Todo el mundo va al ataque buscando el plato que más le ha llamado la atención.

3. Convertir varios días señalados de celebraciones en un MES ENTERO de comer mal y procesado. 

Las fiestas y las comidas no son más que unos 5 o 6 días, dependiendo de tus costumbres. El resto, son añadidos que creamos de forma inconsciente con la excusa de que estamos en fiestas. 

Además de eso otras veces no solo hacemos la comida copiosa que toca ese día (la noche del 24  o la comida del 25) si no que durante el día vamos picoteando otras cosas, como algún dulce que ha sobrado o algo que hemos comprado para comer esa noche, etc. 

Si vas con el chip de que vas a comer todo lo que te apetezca hasta que tu cuerpo diga basta porque son fiestas, vas a alimentar una conducta ansiosa sin darte cuenta. 

En lugar de ir con el piloto automático, conecta contigo y observa si tú también utilizas la excusa de que es navidad para darte todos los caprichos insanos del mundo. 

No se trata de que te prohibas comer ningún alimento pero es importante que te relaciones de una manera sana con la comida. Come para disfrutar desde un lugar de auto-amor para que no desencadenes un mal hábito que luego puedes arrastrar. 

4. Perder los buenos hábitos. 

Te mueves menos en fechas señaladas? Dejas de hacer ejercicio porque estás de vacaciones? 

La falta de movimiento físico desencadena malos hábitos alimentarios. Si además eres una persona nerviosa o con tendencia a comer grandes cantidades y con ansiedad, la falta de ejercicio alimentará esas sensaciones. 

Esto, aunque parezca una tontería, hace que no gastes la energía suficiente. La energía de tu cuerpo y tu mente cambian (tu sistema endocrino se desajusta) y tomas peores decisiones a la hora de comer. 

Para mejorar la relación con la comida es muy importante crear rituales sanos. Esto no quiere decir seguir pautas ni reglas ni prohibirte comer algunos alimentos. Sino comer todo lo que te apetezca por placer pero sin desconectarte de tus emociones y de tu entorno. 

Si terminas el plato y tienes la sensación de estar muy llen@, has sobrepasado el límite.

Sabías que durante las fiestas tomas (inconscientemente) muchas decisiones que pueden alejarte de un bienestar físico y emocional? 

QUÉ CONSECUENCIAS TIENE COMER TANTO Y TAN MAL VARIOS DÍAS SEGUIDOS? 

La excitación “positiva” de las celebraciones puede hacer que comas más de la cuenta y que entres en una espiral insana los días posteriores a las fiestas o las vacaciones. Esto es lo que puedes notar después de dos o tres días seguidos comiendo grasas, harinas, alcohol y azúcar: 

  • Digestiones pesadas. 
  • Baja energía.
  • Somnolencia o dificultad para dormir. 
  • Hinchazón e inflamación del cuerpo.
  • Ansiedad por seguir comiendo comida procesada (dulce, salado, salsas, masas a base de harinas…).
  • Ganas de comer fruta y verdura que no dura más de 3 días. 
  • Falta de concentración. 
  • Acumulación de toxinas (empeora el aspecto de tu piel).
  • Aumento de peso. 

Por desgracia esto lo notas al terminar las fiestas y es cuando te arrepientes de haber comido tanto y quieres limpiar todas las toxinas que ha acumulado tu cuerpo. 

 CÓMO PUEDES CONTRARRESTAR LOS EFECTOS NEGATIVOS DE LAS FIESTAS NAVIDEÑAS? 

  1. No romper tus rutinas saludables. No tienes que hacer dieta en navidades o vacaciones ni prohibirte cosas. Solo basta con que no pierdas tu rutina habitual. Si comes cosas insanas durante 5 días señalados (nochebuena, navidad, nochevieja y reyes) pero el resto del tiempo sigues con tus buenos hábitos no pasará nada. Esto significa que no es lo mismo cenar la noche del 24 que cenar el 24, comer el 25 y cenar el 25 comidas insanas. Una comida procesada de forma aislada no te arruina la salud, pero la sucesión de muchas comidas de este tipo seguidas, cambian tus hábitos y esto si tiene consecuencias negativas.  
  2. Come con consciencia.

No vayas a las comidas a lo loco con el ansia de comer. Si hay picoteo colócalo todo en el plato en lugar de ir picando. De esta manera sabrás cuánta comida has cogido. 

Este consejo no es para que controles y restrinjas la cantidad. Simplemente es para que puedas observar la gran cantidad de comida que coges, y que a través de la vista puedas ser más consciente de si lo que estás comiendo es adecuado o son porciones desorbitadas y se te está yendo de las manos. 

3. No llegues con hambre. 

No llegues con hambre a las comidas. Si sabes que tu tendencia es la de comer mucho, come algo sano antes de la comida principal (fruta, frutos secos…) e hidrátate bien para que el cuerpo no te pida tanta comida (ya que muchas veces confundimos el hambre con la sed).

4. Muévete todo lo que puedas.  

Cuando estás de vacaciones o celebraciones pasas más tiempo con el culo pegado a la silla. No te mueves lo suficiente, tu cuerpo no quema energía y contradictoriamente tú lo atiborras y le das un exceso de combustible. Es muy importante que hagas cada día algo de actividad física. El mínimo son 30 minutos y lo recomendable es una hora además de mantenerte lo más activ@ que puedas fuera de un entrenamiento. 

Actividades como bailar, salir a caminar o limpiar en casa de forma enérgica te ayudarán a no llevar una vida sedentaria y activar el cuerpo. 

Esto a su vez regula el organismo y te ayuda a tomar mejores decisiones en cuánto a lo que comes. 

No dejes que este artículo se quede en una lista de cosas que no vas a hacer en fiestas. Haz este ejercicio: 

  1. Anota los 4 pasos del apartado anterior en un folio (si añades colores y lo haces más visual para que llame tu atención, mejor). 
  2. Coloca el folio en algún lugar de la casa visible. 
  3. Estructura tus días de fiesta y establece una rutina de ejercicio físico, alimentación y otras actividades de autocuidado. 
  4. Se fiel a tu programación y aplica cada día lo que te has propuesto. 
  5. Disfruta de las comidas y las fiestas. No te obsesiones, solo toma consciencia y aplica un orden y organización coherentes con la situación. 

Si tienes ansiedad con la comida lee mi artículo con 6 pasos para comer más sano y la charla sobre la ansiedad y la comida que encontrarás al final.

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